En el
reportaje de Liberation que leí sobre
la conmemoración del primero de mayo por parte de los sindicatos no hubo ninguna
referencia al movimiento de los universitarios.
Se sabe que los dirigentes del Partido Socialista son hostiles a la
eventualidad de una huelga interprofesional que en caso de no ser exitosa
arriesgaría el movimiento social. Para
ellos la movilización social debe permitir al PS mostrarse como el más eficaz
frente a la crisis, y por tanto reforzar el voto socialista a los
europeos. Estaban a poco más de un mes de
ser claramente derrotados.
Qué
distinto fue en 1968 “cuando el rector
cierra el 2 de mayo la universidad de Nanterre para impedir un teach-in sobre
Vietnam, y Cohn-Bendit es citado ante una comisión disciplinaria, las
manifestaciones estudiantiles se extienden como reguero de pólvora, más de 1500
estudiantes se ponen en pie y se enfrentan a la policía; los 200 detenidos y
los 20 policías y 30 estudiantes heridos dan idea de la magnitud de los
enfrentamientos. El 3 de mayo es la Universidad de la Sorbona la que tiene que
ser cerrada por las autoridades.” Narra Armando Bartra quien añade que “A partir del día 3, y en ascenso continuo y
acelerado, se desarrollan enfrentamientos diarios de estudiantes y policías,
hasta que el día 7 se realiza una manifestación de más de 30 mil estudiantes
con importante participación obrera.”
“…El día 10 en la tarde 25 mil
estudiantes recorren Paris en manifestación pacífica rodeados por una
movilización policíaca sin precedente; al anochecer ocupan el Barrio Latino y
en número considerable son cercados por la policía; los estudiantes decididos a
todo, comienzan a rodearse de barricadas, coches, cercas metálicas, árboles,
etc.; todo lo que está a la mano es utilizado; se desprenden los adoquines del
pavimento recalentado por las hogueras para aprovisionarse de proyectiles. A las 2.15 de la madrugada del 11 la policía
antimotines recibe la orden de ataque.
Durante tres horas barricada tras barricada –y se construyen más de 60-
los estudiantes se mantienen en una atmósfera impregnada de gases de guerra del
mismo tipo de los usados en Vietnam y rodeados de heridos que nadie puede
atender; para las cinco de la mañana quedan sólo algunos grupos que ofrecen una
resistencia heroica durante dos horas más.” “…la primera gran batalla ha terminado…” “El 11 se informa de 468 detenidos, y a las 16:15 horas 2 mil
estudiantes se enfrentan nuevamente a la policía. En toda Francia los combates se multiplican;
hay manifestaciones y toma de facultades en Toulouse, Lyon, Grenoble, Burdeos,
Clemont-Ferrand y Nevres; mientras tanto, en Alemania 2 mil estudiantes se
concentran frente a la embajada de Francia en solidaridad. París vive un clima
de guerra y la población simpatiza con los estudiantes, les ofrece refugio y
comida, se suma a ellos. El gobierno es
obligado a retroceder.” Dos días
después, el lunes 13, «La policía ya no
interviene cuando 800 mil personas recorren las calles de París en la
manifestación más grande que haya conocido el país desde la segunda guerra
mundial. Los obreros y los estudiantes
fraternizan, y los “comunistas” del PCF y de la dirección de la CGT son
arrastrados, participan a la cola, y, en última instancia, contra su voluntad,
como lo declaró triunfante Cohn-Bendit haciéndose eco del sentir del movimiento
estudiantil en su conjunto.” “El
mismo día de la gran manifestación se lleva a cabo la huelga anunciada y de 9 a
10 millones de trabajadores suspenden el trabajo [por 24 horas]. A
partir de ese momento los acontecimientos comienzan a salirse del control del
PCF y la CGT; los estudiantes no han podido ser aislados y el “contagio”
revolucionario se extiende a todo el movimiento obrero. »
En
2009 ese glorioso día no era lunes sino miércoles, día en que siete presidentes de universidad demandan el
13 de mayo en Le Monde “una moratoria”
sobre las reformas “de manera que se
favorezca una reflexión real y colectiva sobre esta cuestión que desborda
ampliamente el medio universitario, y que toque, justamente porque somos una democracia, a
todos los niños de todas las familias del país.”
Contra
los estudiantes “perturbadores” de la
Universidad de Saint-Etienne su presidente solicitó el 13 de mayo la
participación de las fuerzas del orden junto con servicios de vigilancia privada
para realizar un cierre administrativo.
Los “perturbadores” pertenecen
a los que desde 2007 han rechazado activamente las leyes ‘Pécresse’, desde el
Plan Campus a la LRU, por la clara intención de “someter a la universidad a la lógica del mercado”. El 18 de mayo finalmente se abrieron las
puertas del establecimiento universitario.
En
profundo contraste 29 académicos de alto nivel de diversas universidades firman
un manifiesto[1] denominado ‘Refundar la Universidad Francesa’ donde
subrayan que “Si las soluciones
susceptibles de reunir un gran consenso de parte de los universitarios y los
investigadores pero también al seno del conjunto de la sociedad francesa no son
formuladas muy rápidamente, la catástrofe cultural y científica será consumada”
Presentan cuatro proposiciones. La
primera, en cuanto al lugar que la Universidad francesa debe ocupar para
alejarse de la concurrencia desleal con respecto al resto del sistema de
educación superior, razón, dicen, del marasmo en el que se encuentra la Universidad.
Declaran que el Ministerio de Enseñanza Superior e Investigación deberá, como
condición primera para que la Universidad francesa sea refundada, ejercer “una responsabilidad efectiva sobre el conjunto de la enseñanza superior,
pública o privada, generalista o profesional”. La segunda, en cuanto a las misiones que la
universidad tiene, la razón de ser de ésta es “producir y transmitir saberes, a
la vez, legítimos e innovadores” “…es
responsable de la calidad de la formación inicial y continua que entrega y de
la transmisión de medios intelectuales, científicos y culturales a fin de
asegurar una ciudadanía democrática ilustrada”. La tercera, en cuanto a los cursos,
puntualizan que uno de los principios mismos de la democracia francesa es libre
acceso a la universidad que tiene todo bachiller. Pero, insisten en la idea de
dotar a cada estudiante de un financiamiento inicial de acuerdo a las
diferencias existentes, indispensable para evitar la pauperización y
degradación intelectual actuales en la universidad. La selección de estudiantes a los estudios de
maestría es imperante que se realice al iniciar este ciclo, y no previo al
segundo año. Manifiestan su proposición
de desaparición de la diferencia de maestría profesional, y maestría de
investigación conducente a los estudios de doctorado que son los que requieren
a los mejores estudiantes. La cuarta, en
cuento al gobierno universitario, subrayan los firmantes lo que la mayoría de
los universitarios sienten respecto a la autonomía, por un lado que la palabra
‘autonomía’ tiene muchos significados, “algunos
diametralmente opuestos”, por lo que importa sobre el gobierno
universitario es su contenido y no su forma, que una cosa es la “…autonomía de gestión (principalmente local)…”,
y otra “la autonomía científica (indisociable de garantías estatutarias
nacionales )…”; y por otro, “dotar al
cuerpo universitario de reales contrapesos frente a los presidentes de la Universidad
y el consejo de administración para asegurar la vitalidad democrática y
científica de los colectivos de profesores – investigadores que forman
propiamente la Universidad”
Los
trabajadores administrativos y técnicos (BIATOSS) junto con profesores
investigadores de la Universidad de Toulouse II – Le Mirail, en Asamblea
General, el 19 de mayo, adoptan una moción propuesta por Fuerza Obrera, FO, consistente
en las reivindicaciones que se han mantenido por el movimiento a lo largo de
tres meses. La asamblea estuvo compuesta
de 178 asistentes, los cuales votaron cuatro mociones más: la continuación de
la huelga hasta el lunes 25 de mayo, a favor 148, en contra 10, abstenciones[2] 4,
NPPV[3] 16;
condenar la tentativa de levantamiento del bloqueo por parte del presidente de
la universidad, en menosprecio de la decisión de la Asamblea General del
Personal y Estudiantes, NPPV 9, abstenciones 4, en contra 5, a favor el resto
(160). La asamblea se redujo a 116
participantes quienes votaron otras dos mociones, pero contradictorias: Moción 1.
“En tanto no haya abrogación de la ley
LRU, no hay exámenes. Si otras formas de
validar el semestre tienen lugar, deberán ser acordadas con los estudiantes en
lucha.” Moción 2. “Tener exámenes en junio y en septiembre.”
11 NPPV, 1 Abstención, 95 por Moción 1, 9 por Moción 2.
El 21 de mayo
la Ronda Infinita de los Obstinados lanza un llamado a sus “Queridos amigos y camaradas de las
universidades de Europa”
“Hace más de tres meses que la universidad
francesa está en lucha.”
“Durante más de mil horas, miles de personas han hecho
la ronda frente a la alcaldía, otra vez lugar de huelga, en París, para
manifestar obstinadamente su rechazo a los decretos que desea imponer el
gobierno francés a las universidades y a la investigación, y de manera más
general, la Ley relativa a las Libertades y Responsabilidades de las
Universidades, nacida del proceso de Bologne que junto al pretexto de la
harmonización europea, ambiciona hacer del saber una mercancía.”
“Para inscribir nuestra obstinación en el
corazón de las elecciones europeas rondaremos día y noche, desde el primero al
siete de junio en París, y los invitamos a unirse para manifestar nuestra
ambición por una verdadera harmonización de la Europa del conocimiento y la
cultura. Los invitamos particularmente
el viernes 5 de junio a un debate…”
Retrocediendo
en el tiempo, 1936, tres años después que Hitler fuese elegido en las urnas
Canciller de Alemania, justo el 24 de mayo, más de 700 mil personas se
manifiestan en las calles de París, antecediendo al movimiento de ocupación de
fábricas, conmemoraron, a la manera de los comuneros masacrados por los
versalleses, la victoria electoral del Frente Popular.
En
el salón 227 de Le Mirail, en los días de mayo 2009 se formó ‘El Comité 227’
que destapaba sus cartas con un manifiesto que se distribuyó en la Universidad
de Toulouse. El manifiesto es complejo
por lo que no se intenta resumirlo aquí[4],
salvo mencionar que llamaban a construir una universidad nueva, que el momento
era crucial para aprovechar la lucha actual durante la cual se empezaría la
mencionada construcción. La asamblea les
parece necesaria pero insuficiente, deficiencia que se cubriría con la
formación de grupos de discusión donde se escuche la opinión de todos sin
moderación de ningún tipo.
Muchos
recordaban, posiblemente, los acontecimientos de aquel 27 de mayo de 1968 como
los narra Armando Bartra: “La huelga
tiene totalmente paralizado al país, los trabajadores ocupan plantas nucleares,
fabricas de armas, transportes, comunicaciones, et, etc. La política trazada por De Gaulle a su
regreso de Rumania se enfrenta a una prueba decisiva, pues si bien ha logrado
un gran éxito al canalizar los esfuerzos de la izquierda a la Asamblea Nacional
y derrotar allí el voto de censura, están todavía pendientes las negociaciones
que se iniciaron el 25 con las grandes centrales y, sobre todo, ha fracasado
hasta ahora su intento de liquidar con la represión al sector más avanzado y
combativo del movimiento.”
“El día 27 a las 6 de la mañana Pompidou puede
anunciar con satisfacción que, después de apenas 28 horas de negociaciones, se
ha llegado a un acuerdo satisfactorio con los dirigentes de las centrales. En
el curso de la mañana, los líderes sindicales recorren las fábricas informando
de las concesiones: aumento de 10% a todos los salarios, más un aumento del
salario mínimo de 2.22 a 3 francos la hora que afecta a 250 mil obreros;
reducción de la semana de trabajo de 48 a 40 horas, sin reducción de salarios;
mejoramiento de las prestaciones sociales, bonificaciones a la familia,
pensiones a la vejez, etc.”
“Prácticamente en todos los establecimientos fabriles
y con una casi total unanimidad las propuestas son rechazadas por la base…El
significado de este rechazo va más allá de una simple inconformidad con las
concesiones económicas obtenidas, y debe ser interpretado como un rechazo
masivo a la política de ‘parlamento’ y ‘negociación’ propuesta por De Gaulle y
aceptada apresuradamente por el PCF, la izquierda y las centrales.”
“…En las principales ciudades del país se realizan
manifestaciones obrero-estudiantiles y en París decenas de miles de personas
recorren las calles nuevamente ante una policía impotente….La manifestación
culmina en un gran mitin en el Estadio Charlety con más de 35 mil personas.”
“…El día 28 Cohn-Bendit regresa a la Sorbona a pesar
de la prohibición y A. Peyreffite, Ministro de Educación, renuncia. El repudio
a los acuerdos de las negociaciones se hace general: electricistas y
ferroviarios rompen las pláticas; los agricultores de Aquitania, en el suroeste
de Francia, anuncian una manifestación para el 30 que durará varios días…”
“…El día 29 la crisis es total. Nuevamente obreros y estudiantes se lanzan a
las calles. 250 mil hombres se
despliegan a lo largo de 5 kilómetros, entre la Bastilla y la estación de
Saint-Lazare.”
Manifestación impresionante no sólo por el número sino porque estos
cientos de miles de obreros exigen la caída del Presidente de la República, y
el rechazo de las negociaciones de los líderes obreros con el gobierno, y lo
inaudito es que esa manifestación fue apresuradamente convocada por la propia
CGT, que prefirió denunciarse así misma “y a su línea” política antes de perder
del todo su influencia sobre “un millón y medio de trabajadores”. Hay confusión en las altas esferas de la
política parlamentaria francesa, que ante la noticia-rumor de que De Gaulle
tomaba un avión ‘intuyeron’ que el General dimitía graciosamente sin presentar
batalla. Más que flojera mental fue su
deseo conservador de que el cambio de poderes se diera como Dios manda entre
los corredores más estrechos del Elyseé, y sus túneles hacia el Luxemburgo,
dejando al ciudadano al margen. Pero el
General pensó y actuó, como lo hace todo general que se precie, reprimiendo al
movimiento, y al sector ‘democrático’ de entre sus aliados, es decir, todavía
con el sol de la tarde del 30 de mayo, disolvió la Asamblea Nacional como todo
dictadorzuelo que se desprecie.
[1] Publicado el 14 de mayo, 2009 en Le Monde.
[2]
Abstención: indica que la persona rechaza tomar partido por una posición
u otra, no está satisfecha ni con una ni con otra. La abstención cuenta dentro del total, si hay
menos del 75% ‘a favor’, las abstenciones se cuentan en beneficio de los ‘en
contra’
[3] NPPV (Ne Prend pas Part au Vote): La persona piensa que es importante lo
que se vota y participa, pero no desea, o no tiene poder para votar. Los nppv
no se cuentan dentro del total, ni en el porcentaje de votantes.
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