Me avergüenza citar
una fuente cuyos metadatos he perdido en parte. Me refiero al reportaje de
Catherine Simon “Dijon a la hora de la
primavera de las sillas” que posiblemente publicó el 15 de abril en
algún lado de la prensa francesa. El
trabajo rescata lo que está en las mentes de algunos de los miembros de la
comunidad perteneciente a la pluridisciplinaria Universidad de Bourgogne, donde
sus 27 000 estudiantes, sus 2 000 investigadores y profesores - investigadores,
sus 1500 agentes administrativos y técnicos gozan del campus, localizado en la
colina de Montmuzard, el cual forma parte de las universidades piloto que de
acuerdo a la reforma, a partir del Primero de enero del 2010, se le atribuirá
el estatuto de autonomía plena.
Cuando
Catherine Simon y su entrevistado, el profesor Claude Patriat, recorrían el
campus se encontraron en el exterior del edificio de Derecho y Letras con cerca
de mil protestatarios que acababan de votar la continuación del bloqueo hasta
el 5 de mayo. Para sorpresa de
Catherine, el Profesor de Ciencias Políticas de 62 años, autor de, entre otros,
La cultura es una necesidad de Estado
(Hachette, 1998) y fundador del centro cultural universitario Ateneo, así como de
los primeros institutos universitarios profesionalizados, IUP, de las materias
de educación, exclama frente al montón de sillas que bloquean el acceso al
edificio universitario: “Este movimiento
es completamente heteróclito, cada uno defiende su bistec.” A la sorpresa
se suma el desconcierto, pues le había quedado claro que Claude Patriat era un
feroz oponente al decreto sobre el estatuto de profesores – investigadores, y
solidario de la movilización. Mentalmente
repasa la entrevista iniciada en su oficina ( la que en los años 30’s fuera oficina
del filosofo Gastón Bachelard) de la vieja Facultad de Letras: “La comunidad universitaria no existe más.”
“Lo que queda son redes verticales,
disciplinarias: Los historiadores por un lado, los físicos por otro, etc.”
“Las redes están formadas por tribus que
se ignoran y se envidian.” “Universitario,
profesión de transmitir. De ahora en adelante, ¿qué es lo que se va a transmitir? Hablando de Bachelard, nadie sabe quién es.” “Lo que
me ha tenido más desolado, estos últimos años, es la desaparición de esta vida
universitaria, de esta solidaridad horizontal.”
Otra muestra de la agenda de entrevistas de Catherine Simon, es la que le
concedió una mujer de 42 años, miembro del Sindicato Nacional de Educación
Superior, Laurence Favier, quien ha logrado obtener el nombramiento de Maestra
de Conferencias y estar habilitada para dirigir investigaciones en ciencias de
la información y la comunicación. Con la
versión en la mano del “proyecto de
decreto” que el 24 de marzo adoptó el Comité técnico paritario universitario,
le dice a Catherine que la clave del malestar está en el artículo 5, “El fondo del asunto, es el control político
de las conciencias, via los profesores – investigadores: se los ‘tienen’ por el
nuevo estatuto y por el financiamiento.
De ahora en adelante, fuera de ciertas temáticas, imposible de tener
dinero” “En cuanto a la evaluación, existe desde siempre, pero a partir de ahora, va
a ser como las nominaciones, tributaria del poder único de las presidencias de
universidad. Va en contra del carácter
colegiado, que no es tan buen sistema, cierto, pero dentro del cual se podía
sobrevivir.”
El profesor de historia contemporánea de 63 años, Serge Wolikow, quien
también es director de la Casa de las Ciencias Humanas de Dijon, le platica a
Catherine la clave del porqué el pueblo francés no los escucha: “En mi pueblo, la gente respeta de tal manera
a la universidad que, paradójicamente, cualquier peligro que les explico la
amenaza, ellos piensan que no es tan grave.” La entrevista con el profesor Wolikow le
permite a Catherine Simon comentarle a sus lectores que “La reforma, es verdad, no cayó del cielo: desde hace muchos años,
quitando aquí, ajustando allá, la universidad ha cambiado. Paso a paso, tronche
a tronche: es lo que el profesor Wolikow llama ‘la estrategia del salami’. Sin que el viento de la revuelta abrace los
anfiteatros.” Por cierto que Serge
Wolikow usa parte de su tiempo libre como coanimador de Cultura y Tradiciones
del Vino de la UNESCO.
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