En Toulouse

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El pleno de una AG

martes, 24 de enero de 2012

El sentir de Dijon.





Me avergüenza citar una fuente cuyos metadatos he perdido en parte. Me refiero al reportaje de Catherine Simon “Dijon a la hora de la primavera de las sillas” que posiblemente publicó el 15 de abril en algún lado de la prensa francesa.  El trabajo rescata lo que está en las mentes de algunos de los miembros de la comunidad perteneciente a la pluridisciplinaria Universidad de Bourgogne, donde sus 27 000 estudiantes, sus 2 000 investigadores y profesores - investigadores, sus 1500 agentes administrativos y técnicos gozan del campus, localizado en la colina de Montmuzard, el cual forma parte de las universidades piloto que de acuerdo a la reforma, a partir del Primero de enero del 2010, se le atribuirá el estatuto de autonomía plena.
Cuando Catherine Simon y su entrevistado, el profesor Claude Patriat, recorrían el campus se encontraron en el exterior del edificio de Derecho y Letras con cerca de mil protestatarios que acababan de votar la continuación del bloqueo hasta el 5 de mayo.  Para sorpresa de Catherine, el Profesor de Ciencias Políticas de 62 años, autor de, entre otros, La cultura es una necesidad de Estado (Hachette, 1998) y fundador del centro cultural universitario Ateneo, así como de los primeros institutos universitarios profesionalizados, IUP, de las materias de educación, exclama frente al montón de sillas que bloquean el acceso al edificio universitario: “Este movimiento es completamente heteróclito, cada uno defiende su bistec.” A la sorpresa se suma el desconcierto, pues le había quedado claro que Claude Patriat era un feroz oponente al decreto sobre el estatuto de profesores – investigadores, y solidario de la movilización.  Mentalmente repasa la entrevista iniciada en su oficina ( la que en los años 30’s fuera oficina del filosofo Gastón Bachelard) de la vieja Facultad de Letras: “La comunidad universitaria no existe más.” “Lo que queda son redes verticales, disciplinarias: Los historiadores por un lado, los físicos por otro, etc.” “Las redes están formadas por tribus que se ignoran y se envidian.” “Universitario,  profesión de transmitir.  De ahora en adelante, ¿qué es lo que se va a transmitir?  Hablando de Bachelard, nadie sabe quién es.”  “Lo que me ha tenido más desolado, estos últimos años, es la desaparición de esta vida universitaria, de esta solidaridad horizontal.”      
Otra muestra de la agenda de entrevistas de Catherine Simon, es la que le concedió una mujer de 42 años, miembro del Sindicato Nacional de Educación Superior, Laurence Favier, quien ha logrado obtener el nombramiento de Maestra de Conferencias y estar habilitada para dirigir investigaciones en ciencias de la información y la comunicación.  Con la versión en la mano del “proyecto de decreto” que el 24 de marzo adoptó el Comité técnico paritario universitario, le dice a Catherine que la clave del malestar está en el artículo 5, “El fondo del asunto, es el control político de las conciencias, via los profesores – investigadores: se los ‘tienen’ por el nuevo estatuto y por el financiamiento.  De ahora en adelante, fuera de ciertas temáticas, imposible de tener dinero” “En cuanto a la evaluación,  existe desde siempre, pero a partir de ahora, va a ser como las nominaciones, tributaria del poder único de las presidencias de universidad.  Va en contra del carácter colegiado, que no es tan buen sistema, cierto, pero dentro del cual se podía sobrevivir.
El profesor de historia contemporánea de 63 años, Serge Wolikow, quien también es director de la Casa de las Ciencias Humanas de Dijon, le platica a Catherine la clave del porqué el pueblo francés no los escucha: “En mi pueblo, la gente respeta de tal manera a la universidad que, paradójicamente, cualquier peligro que les explico la amenaza, ellos piensan que no es tan grave.”  La entrevista con el profesor Wolikow le permite a Catherine Simon comentarle a sus lectores que “La reforma, es verdad, no cayó del cielo: desde hace muchos años, quitando aquí, ajustando allá, la universidad ha cambiado. Paso a paso, tronche a tronche: es lo que el profesor Wolikow llama ‘la estrategia del salami’.  Sin que el viento de la revuelta abrace los anfiteatros.”  Por cierto que Serge Wolikow usa parte de su tiempo libre como coanimador de Cultura y Tradiciones del Vino de la UNESCO. 


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