Las calles de
París son recorridas por miles de manifestantes cuyas pancartas y gritos de
protesta van dirigidos contra la reforma “Hospital,
pacientes, salud, territorios, HPST”.
Ese 28 de abril protestan más de 10 000 médicos, agentes hospitalarios,
enfermeras en defensa del ‘hospital público’.
La
manera de sintetizar lo que está pasando por parte de Guy Moriette, profesor de
neonatología, Hospital Port-Royal es representativa y peculiar, en la
entrevista que Cécile Prieur le hizo a varios participantes, dice: “Para mí, la ley HPST es un poco la gota de
agua, se han apoyado no pocas reorganizaciones del hospital, así como a la
nueva gubernatura en 2004, a la organización de servicios en los centros, pero
ahora, ya basta. Estoy a dos años de
jubilarme, jamás he hecho huelga en treinta y cinco años de servicio público
hospitalario, ya no apoyo más la lógica de estas reformas, que se reducen a un
objetivo de racionamiento. Hace años que nuestros recursos son demasiado
limitados. Nos constriñen más y más a
proveer cuidados, y la dimensión humanista está olvidada. Todo pasa como si,
debido a que no se sabe reformar el hospital, fuese a desembocar en su
destrucción”.
Antoine
Dossier, interno, hospital Saint-Louis: “Yo
trabajo desde hace siete años en hospital público, y tengo la siguiente
impresión, frecuente, de una gestión ya alineada a lo privado. En los
servicios, la pena en el trabajo es mayor. Lo que la administración nos demanda
diverge grandemente con los cuidados médicos que nosotros valoramos y
defendemos. Mi especialidad, la medicina
interna, es considerada como no rentable por la ‘tarificación a la actividad’.”
“El sistema incita a multiplicar aquellos
actos que producen mayores beneficios financieros, pero se debería privilegiar
la prevención de enfermedades, favoreciendo la educación terapéutica. A los
enfermos crónicos, es capital dedicarles tiempo para evitar complicaciones. Y
esta medicina se va penalizando progresivamente.”
Lydie
Gautheret, enfermera, hospital Robert-Debré: “Yo escogí ser enfermera en la AP-HP para curar a todo el mundo sin
distinción. Y no tengo ganas de que algún día tenga que decirle a un paciente:
‘Su enfermedad no es rentable, por lo que no será atendido’.”
Arnaud
Basdevant, profesor de endocrinología, hospital de la Pitié-Salpêtrière :
“Estoy muy preocupado porque se anuncia
más tarde la ley HPST, a saber la convergencia tarifaria pública-privada ( la
alineación de sistemas de financiamiento de los hospitales públicos con los
privados), que está previsto para el 2012.
Me temo que darle totalmente el poder a los directores no sea al
servicio de este objetivo de convergencia, que consumará el desmantelamiento
del hospital público.”
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