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El pleno de una AG

martes, 24 de enero de 2012

Sí, ¿A quién?





La intransigencia gubernamental quedó cristalizada frente al pueblo Francés, y frente a todo el mundo, el 22 de enero de 2009[1] en el discurso del Presidente de la República Francesa Nicolás Sarkozy para lanzar la Reflexión para la Estrategia Nacional sobre la Investigación y la Innovación.  En esa ocasión se disiparon los rumores sobre cuál era la posición real, no ya de la Ministra de Educación Superior e Investigación, Madame Valérie Pécresse, sino del propio Presidente de la República, Nicolás Sarkozy.
El presidente Sarkozy resaltó lo obsoleto del sistema universitario.  Sin explicar lo que para él significaba la palabra “autonomía” ni el concepto “universidad autónoma”, manifestó la necesidad de que las universidades adquirieran ese estatus.  Criticó el sistema de investigación e innovación “a la francesa”, calificándolo de “sistema desastroso”, el cual “multiplica las estructuras y despilfarra los medios”.   Aseguró que Francia “no está dentro del pelotón de países industrializados que encabeza la investigación y la innovación”, y aclaró, que no acusaba a nadie, pero que “se ha reculado ante la necesidad de reformar nuestras universidades y nuestros organismos de investigación.”  Después de expresar su total apoyo a la acción de Valérie Pécresse, le dice al mundo que él ve en la evaluación la recompensa al desempeño, y que “sin evaluación no hay desempeño”.  Para seguir inyectando dinero a la investigación sólo puso una condición: “que las reformas sigan su curso.  Sin reformas no habrá medios suplementarios”.  Y puntualizó su propuesta de ir colocando progresivamente a las universidades autónomas en el centro del dispositivo de la investigación y la innovación, para lo cual los organismos de investigación deberían transformarse en agencias de medios.  “Por lo que vamos a simplificar la organización de CNRS [Centro Nacional de Investigación Científica] creando institutos internos que sean agencias de medios.”  
En El Pensamiento Político de la Derecha, Simone de Beauvoir, señala que “…el tono categórico que adoptan por lo general los escritores de derecha. No someten sus ideas al juicio de los demás, sino que anuncian verdades cuyo valor personal es la única, suficiente garantía. Demostrar sería rebajarse.”  Reflexiona sobre una de las muchas paradojas del pensamiento burgués: “los ‘miembros activos’ de la burguesía creen en la ciencia, la hacen, la aplican, pero sus ideólogos perseveran en desacreditarla”.
La soberbia de Nicolás Sarkozy lo cegó a tal grado que creyó convertir en aliado al premio Nobel de Física 2007, Albert Fert, por el simple hecho de lisonjearlo en su discurso del 22 de enero 2009. Lo llamó “símbolo del matrimonio entre la investigación fundamental del más alto nivel y la innovación de mayor desempeño”, esto a pesar de que Sarkozy sabía, supongo, que el Dr. Fert había aclarado, justo el día que le otorgaron el Nobel, que no se dejaría manipular.  En el periódico Liberation publicaron las palabras de Albert Fert que muestran su sentir: “En este periodo de transformación de nuestro sistema de investigación, deseo decir a nuestra ministra Valérie Pécresse que evite un enfoque ideológico que le impida conservar de manera absoluta la capacidad de coordinación, de elaboración de una estrategia nacional del Centro Nacional de la Investigación Científica, Cnrs, de la que la Agencia Nacional de la Investigación (ANR) no está dotada.”  El Nobel agregó que “si bien es cierto que la investigación es importante para la economía, ella comienza por los trabajos fundamentales los cuales no se transfieren de manera fluida hacia las empresas (…) Lo siento, debo dejarlo, el señor Sarkozy me llama”.


“En 2007, deslizarse por las nieves de antaño es un placer.”

En un libro escrito en 2008 por André y Raphaël Glucksmann el padre (André) le “cuenta” al hijo (Raphaël), o más bien al Presidente francés, como lo sugiere el título Mai 68 expliqué à Nicolas Sarkozy : “…En Mayo del 68, París es un poema.  En 2007, deslizarse por las nieves de antaño es un placer.”  “…resulta conmovedora esta capital sublevada, esta ciudad salpicada de palabras y que rehace el mundo en cualquier esquina.” “…Las fábricas abren sus puertas, las trabajadoras cuentan su día a día, y juran que ‘nunca más’ soportarán la cadena, los ritmos de trabajo, el cansancio, el aburrimiento, la mugre, el acoso, que ya no aguantarán a los jefecillos, a los jefazos, a los machos, ni una vida limitada a ir de casa al trabajo y del trabajo a casa.
El balance al que llegó Nicolás Sarkozy sobre el clima preelectoral de principios de 2007, lo llevó a pronunciar en Bercy un discurso donde lo central fue la descalificación total de Mayo del 68.  Raphaël Glucksmann puntualiza que lo dicho por Sarkozy “Es un golpe táctico, pero no sólo eso.  Lo que se dice en Bercy exige una respuesta sobre el fondo de la cuestión.  ¿Mayo del 68 es o no responsable del hundimiento de los valores comunes, del desastre de la escuela, del individualismo triunfante, de la degeneración de las instituciones?” Raphaël Glucksmann, en el dialogo con su padre André, prefiere citar directamente al entonces candidato Sarkozy: “…términos exactos de la acusación sarkozista: «Mayo del 68 nos impuso el relativismo intelectual y moral.  Los herederos de Mayo del 68 impusieron la idea de que todo se valía, de que no había ninguna diferencia entre el bien y el mal […]. Proclamaron que todo estaba permitido, que se había acabado la autoridad […].  La herencia de Mayo del 68 ha liquidado la escuela de Jules Ferry[2]». Acusa al 68 de haber «introducido el cinismo en la sociedad y la política», de haber permitido «el culto al dinero, la deriva del capitalismo financiero» e incluso de ser el origen «de los contratos blindados y los empresarios sinvergüenzas»…”   
Papá Glucksmann comparte un correo electrónico dirigido a Sarkozy justo después del discurso: “… Estimado Nicolás,   No digo que sea malo tomar como blanco a los rezagados del Mayo del 68, que quieren repetir la maniobra de ‘el fascismo no pasará’.” “…Seamos serios: - Hablamos de la mayor huelga obrera de la historia de Francia y del mundo, de ahí el legítimo sentimiento de dignidad del trabajador (fue, en cierto sentido, algo mucho mayor que el Frente Popular).  – Hablamos de conquistas sociales (acuerdos de Grenelle).  – Hablamos de un desbloqueo de la sociedad francesa.  – Hablamos de una ‘crisis de civilización’ (Malraux le dio la bienvenida). Como cualquier crisis, dio lugar a lo mejor y a lo peor.  Lo peor fue el acomodo a un nihilismo que ya existía antes y en otros lugares, y al que te has referido en Bercy.  Lo mejor, de lo que no hablas, fue, sobre todo en Francia, el espíritu antitotalitario, la contestación a los ‘crápulas estalinistas’, el comienzo del fin del Partido Comunista Francés.  George Marchais condenó Mayo del 68 diciendo: es un ‘complot’ gaullista…”


[1] Ver discurso completo en sitio web de la presidencia de la república francesa.
[2] Llamó ‘Petit Roi’ al Presidente Thiers. Maire de París antes, durante y después de la Comuna de París. Georges Valance en su biografía de Thiers (2007, Flammarion) dice que lo menos que se puede decir de la reacción de Jules Ferry frente a la terrible represión contra los comuneros es que no se escandalizó demasiado. 


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